«Arreglen esto porque si no, no los vamos a poder salvar». La advertencia partió de uno de los diputados aliados y tuvo como destinataria a la oficialista Silvana Giudici, representante de Capital Federal y dirigente cercana a Patricia Bullrich que participa de las negociaciones de La Libertad Avanza en la Cámara baja.
El planteo fue concreto: los aliados reclaman establecer límites a la venta de tierras a extranjeros porque, de lo contrario, aseguran que no podrán sostener el DNU 70/23, que entre sus disposiciones derogó la Ley de Tierras.
Ante esa exigencia, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, prepara una estrategia legislativa. Su intención es convocar a una sesión diferente de la impulsada por la oposición para derogar el DNU 70 y tratar una serie de iniciativas vinculadas con emergencia en Discapacidad, morosidad, vandalismo rural, Defensa de la Soberanía Nacional vinculada con Malvinas e Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
El límite a la extranjerización, en el centro de la negociación
La discusión decisiva se concentrará en este último proyecto. Allí, el oficialismo buscará retomar un borrador elaborado por Patricia Bullrich cuando la iniciativa obtuvo media sanción.
La propuesta de la exministra de Seguridad, que finalmente no fue incorporada al texto aprobado, establecía un límite del 25% para la extranjerización de tierras. La Ley de Tierras fija actualmente ese techo en el 15%.
Sin embargo, el planteo de Bullrich no especificaba si ese porcentaje debía calcularse sobre el territorio de cada departamento o municipio, sobre cada provincia o sobre el conjunto del territorio nacional.
«Sin esa aclaración, no queda claro hasta dónde se puede comprar, porque tal vez los extranjeros puedan adquirir los recursos naturales, pero dejar de lado las tierras que no interesen», analizó uno de los dirigentes que cuestionan la propuesta que Menem evalúa recuperar para evitar la derogación completa del DNU 70.
El decreto, además de dejar sin efecto la Ley de Tierras, derogó alrededor de 300 normativas, entre ellas la Ley de Alquileres.
Menem prevé presentar formalmente la propuesta este miércoles durante una reunión con los bloques aliados en su despacho del Palacio Legislativo.
«Nosotros necesitamos que lo resuelvan de alguna forma, la extranjerización de tierras, porque no queremos que se derogue el DNU 70, pero tampoco podemos habilitar la venta del territorio», señaló otro de los diputados aliados que participará del encuentro.
La estrategia de Martín Menem para sostener el DNU 70
Entre las alternativas que analizan los aliados aparece también la posibilidad de sancionar una ley que derogue específicamente el artículo del DNU 70 que dejó sin efecto la Ley de Tierras.
La intención es preservar el resto del megadecreto dictado al comienzo de la gestión de Javier Milei, incluida la derogación de normas que algunos sectores aliados consideran relevantes, como la Ley de Alquileres, pero revertir exclusivamente la eliminación del régimen que regula la propiedad extranjera de tierras.
El oficialismo y sus aliados buscarán avanzar con esa modificación la próxima semana mediante un despacho de comisión incorporado a la media sanción del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
En caso de aprobarse el cambio, la iniciativa deberá regresar al Senado, que tendrá que definir si acepta o rechaza la modificación antes de la sanción definitiva de la ley.
En paralelo, Menem apuesta a aprovechar el respaldo de los gobernadores aliados que viajaron junto a Javier Milei a la «Argentina Week» en París, Francia. El objetivo político es evitar que la oposición reúna quórum para avanzar contra el DNU 70 y preservar así uno de los decretos centrales de la administración libertaria.
El oficialismo negocia con bloques aliados una salida legislativa para evitar la derogación total del DNU 70/23 y, al mismo tiempo, establecer límites a la compra de tierras por parte de extranjeros. Martín Menem impulsará una sesión propia y buscará incorporar cambios al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada para contener las objeciones sobre la Ley de Tierras.
El DNU 70 volvió a entrar al taller legislativo con una falla que los aliados consideran imposible de disimular con cinta adhesiva institucional: la derogación de la Ley de Tierras. La advertencia llegó con la delicadeza de una factura vencida: «Arreglen esto porque si no, no los vamos a poder salvar». El mensaje fue para Silvana Giudici, encargada de negociar apoyos para La Libertad Avanza mientras cada voto empieza a valer aproximadamente lo mismo que una hectárea con litio, agua dulce y vista privilegiada.
Martín Menem, acostumbrado a contar diputados como quien revisa las últimas monedas antes de llegar a la caja, prepara una sesión alternativa para evitar que la oposición convierta al megadecreto en pieza de museo. La estrategia consiste en ofrecer una solución sobre la extranjerización de tierras antes de que los aliados tengan que elegir entre acompañar al Gobierno o explicar por qué habilitaron un esquema que consideran demasiado amplio. Una suerte de terapia de pareja parlamentaria, pero con recursos naturales en lugar de discusiones por quién dejó los platos sin lavar.
En el centro del operativo reapareció un borrador de Patricia Bullrich que propone elevar del 15% al 25% el límite para la propiedad extranjera. El detalle, pequeño como una provincia en un mapa pero bastante relevante cuando se habla de territorio nacional, es que la propuesta no precisaba si ese porcentaje debía calcularse por municipio, departamento, provincia o sobre todo el país. Una omisión capaz de convertir una regulación territorial en un ejercicio avanzado de interpretación creativa.
Los aliados, por eso, buscan una fórmula que permita conservar buena parte del DNU 70 sin mantener la derogación de la Ley de Tierras. El oficialismo intentará canalizar esa salida mediante el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y aprovechar el respaldo político de los gobernadores aliados que acompañaron a Javier Milei a París. La misión es relativamente sencilla de describir y algo menos sencilla de ejecutar: conservar el megadecreto, limitar la extranjerización, evitar el quórum opositor y conseguir que todos salgan de la negociación diciendo que ganaron. En el Congreso, a esa disciplina todavía no le otorgaron categoría olímpica.