Ante la retención de servicios dispuesta por UTA, el Ministerio de Educación de San Juan informó una serie de medidas destinadas a las comunidades educativas afectadas por las dificultades para trasladarse mediante el transporte público.
La cartera educativa confirmó que las tardanzas y/o inasistencias quedarán justificadas para estudiantes, docentes y personal administrativo y de servicio que no puedan llegar a los establecimientos debido a que dependen del transporte público para trasladarse.
Qué pasará en las escuelas durante la medida
Mientras se extienda la retención del servicio, no se dictarán temas nuevos ni se tomarán evaluaciones a quienes no puedan asistir a la escuela por las dificultades de traslado. En esos casos, las evaluaciones deberán ser reprogramadas.
En tanto, para quienes sí puedan concurrir a los establecimientos educativos, se indicó que se realizarán actividades de repaso, con el objetivo de evitar que las dificultades generadas por la falta de colectivos produzcan un avance desigual en los contenidos.
La medida alcanza a todos los niveles y modalidades educativas, tanto en instituciones de gestión estatal como privada.
Desde Educación aclararon que la justificación estará vigente durante todo el tiempo que dure la retención del servicio de transporte público y alcanzará exclusivamente a quienes puedan acreditar que su traslado hacia la escuela depende del colectivo.
El Ministerio de Educación de San Juan dispuso medidas especiales ante la retención de servicios de UTA. Las tardanzas e inasistencias de estudiantes, docentes y personal que dependan del transporte público quedarán justificadas. Además, no se dictarán contenidos nuevos ni se tomarán evaluaciones a quienes no puedan asistir, y las pruebas deberán ser reprogramadas.
La retención del servicio de colectivos volvió a demostrar que, cuando el transporte público se detiene, la jornada escolar puede convertirse en una materia transversal de logística avanzada. Ante las dificultades para llegar a las escuelas, el Ministerio de Educación decidió aplicar una suerte de protocolo académico de emergencia: si el colectivo no aparece, tampoco aparecerá una falta injustificada por arte de magia.
La medida contempla a estudiantes, docentes y personal administrativo y de servicio que dependan del transporte público. En otras palabras, nadie deberá intentar explicar frente a una planilla de asistencia por qué no logró materializarse en el aula después de esperar un colectivo que tampoco logró materializarse en la parada.
También se resolvió que no se dicten temas nuevos ni se tomen evaluaciones a quienes no puedan concurrir. Una decisión destinada a evitar que el sistema educativo agregue una dificultad adicional a una jornada que ya viene suficientemente cargada de incertidumbre. Las evaluaciones, por supuesto, deberán reprogramarse, porque incluso en medio del caos hay instituciones que conservan intacta su capacidad de encontrar otra fecha para una prueba.
Quienes sí consigan llegar tendrán actividades de repaso. Así, mientras algunos estudiantes ejercitan contenidos dentro del aula, otros ejercitarán paciencia fuera de ella, mirando una avenida con la concentración de quien intenta resolver un problema matemático sin suficientes datos.
La disposición alcanza a todos los niveles y modalidades, tanto de gestión estatal como privada, y permanecerá vigente mientras continúe la retención del servicio. El requisito central será acreditar que el traslado depende del colectivo, porque hasta la comprensión institucional necesita documentación cuando interviene la burocracia.