El argentino Rafael Grossi quedó en el segundo lugar de la quinta votación informal del Consejo de Seguridad para elegir al próximo secretario general de Naciones Unidas. La definición continúa abierta de cara a la sucesión del portugués António Guterres, cuyo segundo mandato finalizará el 31 de diciembre.
El actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) obtuvo seis votos de “alentar”, siete de “desalentar” y dos “sin opinión”. Aunque perdió dos respaldos respecto de la votación del 29 de septiembre, logró avanzar una posición debido a que otros postulantes registraron retrocesos mayores.
En su entorno destacaron que el diplomático argentino consiguió mantenerse entre los principales aspirantes pese a las variaciones registradas en las sucesivas rondas. En la votación anterior había obtenido ocho votos favorables y siete negativos, mientras que en la tercera ronda había reunido cinco apoyos.
Grynspan mantiene el primer lugar
La costarricense Rebeca Grynspan permaneció al frente de la carrera con nueve votos favorables y seis negativos. En la ronda previa había alcanzado 10 apoyos, tres rechazos y dos votos sin opinión.
La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, que había compartido el segundo puesto con Grossi el 29 de septiembre, descendió de ocho a cinco votos favorables y recibió nueve rechazos.
También consiguió cinco apoyos el senegalés Macky Sall, mientras que la española María Fernanda Espinosa y el ugandés Olara Otunnu obtuvieron tres cada uno. La ecuatoriana Ivonne A-Baki, en tanto, no recibió votos favorables.
Una definición todavía sin mayoría
La quinta ronda volvió a mostrar que ningún candidato logró construir una mayoría amplia ni despejar por completo los posibles vetos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Para avanzar en el proceso, un postulante necesita al menos nueve votos favorables entre los 15 integrantes del Consejo y, además, no puede recibir el veto de Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido.
Los diez miembros no permanentes del Consejo de Seguridad son Bahréin, Colombia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Liberia, Pakistán, Panamá, República Democrática del Congo y Somalia.
Una vez que el Consejo de Seguridad alcance un acuerdo sobre un candidato, deberá recomendar formalmente ese nombre a la Asamblea General de Naciones Unidas, organismo encargado de concretar la designación del próximo secretario general.
El argentino Rafael Grossi quedó segundo en la quinta votación informal del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para elegir al próximo secretario general. Obtuvo seis votos de “alentar”, siete de “desalentar” y dos “sin opinión”. La costarricense Rebeca Grynspan continúa al frente, mientras la definición para suceder a António Guterres permanece abierta.
Seis votos a favor, siete en contra y dos que prefirieron mirar para otro lado: con esa combinación, Rafael Grossi terminó segundo en la carrera por conducir Naciones Unidas. En cualquier concurso tradicional sería una planilla incómoda; en la diplomacia internacional alcanza para seguir acomodando la silla en la sala de espera.
La costarricense Rebeca Grynspan continúa primera con nueve respaldos, pero tampoco consiguió despegarse del pelotón. La elección avanza como trámite de oficina pública un viernes a última hora: todos tienen un papel, nadie tiene todavía la firma definitiva y siempre aparece alguien recordando que falta otra ventanilla.
Grossi perdió dos apoyos respecto de la ronda anterior y, sin embargo, subió un puesto porque sus competidores retrocedieron más. Una lógica perfectamente internacional: no hace falta acelerar si los demás encuentran un pozo primero. Carolyn Rodrigues-Birkett, que compartía el segundo lugar con el argentino, cayó de ocho votos favorables a cinco y recibió nueve rechazos.
El problema es que los números solos no alcanzan. Para avanzar hacen falta al menos nueve votos entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad y, además, sobrevivir al posible veto de Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido. Es decir, conseguir mayoría y atravesar cinco molinetes diplomáticos sin que ninguno marque rojo.
Después de cinco rondas, la ONU todavía no encontró a quien entregarle las llaves de la Secretaría General cuando António Guterres termine su segundo mandato. Por ahora hay candidatos, apoyos, rechazos, cuentas y vetos potenciales. Secretario general, todavía no.