Una familia de Bahía Blanca denunció haber sido estafada con entradas falsas cuando intentaba ingresar al estadio Monumental para participar de la despedida de Lionel Messi.
Momentos antes del encuentro, Pablo López relató que había comprado cuatro entradas por 420 mil pesos cada una para viajar junto con su familia y presenciar el último partido del astro con la Selección Argentina.
“Vinimos en uno de los colectivos desde Bahía. Las entradas las vendían particulares y nos tocaron todas falsas; no sabemos cuáles son las originales. Estamos acá y no sé qué decirle a los nenes”, dijo Pablo López ante las cámaras de televisión.
El hombre se mostró visiblemente emocionado mientras explicaba que había viajado acompañado por su esposa, su hija de 11 años y su hijo menor, a quien sostenía en brazos.
“Hicimos un esfuerzo bárbaro y no podemos entrar -contó-. Las entradas las vendían en la plaza y las compramos. Si las mirás, parecen originales”.
Trabajó hasta 19 horas por día para costear el viaje
López contó que trabaja como plomero-gasista, que no posee un empleo fijo y que llegó a desempeñarse durante 19 horas diarias para poder reunir el dinero necesario para el viaje y las entradas.
“Hice esto por mi hija, que me trajo todos 9 y 10, pobrecita, y que toda la vida fue fanática -NdR: de Messi-. Hice lo imposible para traerla. ¿Cómo le digo que no lo va a ver, que no podemos entrar a la cancha? No se merece esto. Tiene 11 años, no sabe nada de la vida”, señaló.
El padre reconoció que uno de los momentos más difíciles era encontrar la manera de explicarle a su hija que finalmente no podría ingresar al estadio para ver a Messi.
“Me quiero morir; es un dolor en el alma. Yo soy grande, me puedo quedar afuera; no me interesa. Pero el sueño de un chico… ¿Cómo le digo que tenemos que volver a Bahía y que no va poder entrar a la cancha a ver a Messi, al que vio toda la vida por televisión -manifestó-. No estoy loco, es un sueño para mi hija”.
No se sabe si hubo más damnificados
Por el momento, no existe información sobre cómo se produjo la presunta estafa ni sobre la posible existencia de otras personas afectadas entre quienes viajaron desde Bahía Blanca.
Según trascendió, desde esa ciudad habrían partido ocho colectivos completos con hinchas que se trasladaron hasta Buenos Aires para presenciar el encuentro.
Una familia de Bahía Blanca denunció haber sido estafada con entradas falsas para la despedida de Lionel Messi en el estadio Monumental. El padre aseguró que pagó 420 mil pesos por cada una de las cuatro entradas y que había trabajado extensas jornadas para poder costear el viaje junto a su esposa y sus dos hijos.
El viaje tenía todo preparado para convertirse en uno de esos recuerdos familiares que se cuentan durante décadas: cuatro entradas, un colectivo desde Bahía Blanca, dos chicos cargados de ilusión y Lionel Messi disputando su último partido con la Selección. El problema apareció en la puerta del Monumental, donde la épica mundialista chocó contra una tradición bastante menos gloriosa: alguien había vendido entradas falsas a 420 mil pesos cada una.
Pablo López llegó con su esposa, su hija de 11 años y su hijo menor después de hacer un esfuerzo económico enorme. Contó que es plomero-gasista, que no tiene trabajo fijo y que llegó a trabajar 19 horas por día para pagar el viaje. Todo para cumplirle el sueño a su hija, que había llevado excelentes notas a casa y esperaba ver en persona al futbolista que siguió durante toda su vida por televisión. El premio terminó transformado en una clase acelerada sobre estafas que absolutamente ningún padre tenía incluida en el programa educativo.
Las entradas, según relató, habían sido compradas a particulares “en la plaza” y a simple vista parecían legítimas. El problema es que una entrada falsa conserva toda su apariencia hasta el instante preciso en que el molinete decide convertirse en perito criminalístico. Allí se acabaron las expectativas, comenzaron las lágrimas y apareció una pregunta bastante más dolorosa que cualquier resultado deportivo: cómo explicarle a una nena que todo el esfuerzo de su familia no alcanzó porque alguien decidió hacer negocio con su ilusión.
Por ahora no se conoce si hubo más personas afectadas entre los hinchas que viajaron desde Bahía Blanca. Trascendió que ocho colectivos partieron desde la ciudad rumbo al encuentro. Para la mayoría habrá quedado el recuerdo de haber participado de una jornada histórica; para esta familia, en cambio, quedó una de esas historias que demuestran que alrededor del fútbol puede existir una industria formidable capaz de vender camisetas, emociones y recuerdos, pero también oportunistas dispuestos a facturar incluso con los sueños de un chico.