La Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó que la medida de fuerza continuará durante este jueves 8 de octubre, por lo que el servicio de transporte público de pasajeros seguirá afectado en San Juan.
La decisión se mantiene pese a la intervención de oficio de la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia, que dictó la conciliación obligatoria con el objetivo de disponer el cese inmediato de la protesta y restablecer el funcionamiento de las unidades.
Por el momento, el gremio resolvió no acatar la disposición y sostuvo la retención del servicio en el marco del reclamo por diferencias salariales y deudas pendientes con los choferes.
Una audiencia urgente para destrabar el conflicto
En medio de la continuidad de la protesta, las partes fueron convocadas a una reunión este jueves 8 de octubre a las 11:30. De la audiencia participarán representantes de la UTA, las empresas de transporte y las autoridades laborales de la Provincia.
El encuentro tendrá como objetivo encontrar una salida al conflicto salarial y avanzar en un acuerdo que permita normalizar la prestación del servicio.
El regreso de los colectivos depende de un acuerdo
Mientras continúan las negociaciones, las unidades permanecen paralizadas y el servicio no retomará su funcionamiento habitual hasta que los trabajadores constaten el depósito de los montos reclamados o se alcance un acuerdo formal entre las partes.
La situación mantiene afectadas las distintas líneas del transporte público provincial y deja la normalización del servicio supeditada al resultado de las negociaciones previstas para este jueves.
La Unión Tranviarios Automotor confirmó que el paro de colectivos continuará este jueves 8 de octubre en San Juan, pese a la conciliación obligatoria dictada por la Subsecretaría de Trabajo. El conflicto se mantiene por diferencias salariales y deudas pendientes con los choferes. A las 11:30 habrá una audiencia entre el gremio, las empresas y las autoridades provinciales.
San Juan amaneció este jueves con una certeza de esas que ningún pasajero quería incorporar a su rutina: los colectivos seguirán sin circular con normalidad. La conciliación obligatoria fue dictada, comunicada y presentada con toda la solemnidad administrativa correspondiente, pero por ahora tuvo aproximadamente el mismo efecto que pedirle amablemente a una tormenta que espere afuera porque recién se enceró el piso.
La UTA decidió mantener la medida de fuerza mientras persistan las diferencias salariales y las deudas reclamadas por los choferes. De un lado aparece Trabajo ordenando que el servicio vuelva; del otro, el gremio esperando que aparezcan los depósitos. En el medio quedó el pasajero, que descubrió una vez más que el transporte público también puede funcionar como una disciplina olímpica basada en calcular distancias, reorganizar horarios y mirar el celular con la esperanza de que una unidad se materialice por generación espontánea.
El próximo capítulo tendrá lugar a las 11:30, cuando representantes gremiales, empresarios y funcionarios se sienten a una mesa urgente para intentar resolver el conflicto. Será una de esas reuniones donde todos llegan con carpetas, argumentos y caras de haber recibido suficientes llamados telefónicos como para reconsiderar varias decisiones de vida. El objetivo será bastante menos metafísico: acordar cómo y cuándo se pagan los montos reclamados y conseguir que los colectivos vuelvan a las calles.
Hasta entonces, el sistema seguirá condicionado por una cuestión sorprendentemente concreta: que el dinero adeudado efectivamente aparezca depositado o exista un acuerdo formal. En otras palabras, después de comunicados, resoluciones, conciliaciones y reuniones, el conflicto conserva una estructura narrativa extraordinariamente sencilla: los choferes reclaman cobrar, las autoridades buscan que vuelvan a trabajar y miles de usuarios esperan que alguien logre combinar ambas cosas antes de que caminar deje de ser una alternativa y se convierta oficialmente en parte de la Red Tulum.