Las Fuerzas Navales del Reino Unido difundieron imágenes y detalles de una operación de entrenamiento en la que comandos británicos utilizaron un submarino alemán para aproximarse sin ser detectados a Cabo Wrath, en el extremo noroccidental de Gran Bretaña.
Los militares, pertenecientes a unidades de operaciones especiales, emplearon el submarino como plataforma de aproximación antes de desplegarse hacia la costa en embarcaciones ligeras.
La maniobra tuvo además un valor particular para las fuerzas británicas, ya que es la primera vez desde la campaña de Afganistán que coinciden todos los componentes especializados de comandos de élite del Reino Unido.
Una operación dentro del ejercicio Strike Warrior
La misión forma parte del ejercicio Strike Warrior, un despliegue de entrenamiento desarrollado en Escocia que reúne a más de 2.000 efectivos de Reino Unido, Países Bajos, Canadá, Alemania, Noruega y Estados Unidos.
Las operaciones abarcan las Islas Occidentales, los accesos noroccidentales, Galloway, la región de Borders y el mar del Norte.
El ejercicio busca poner a prueba la capacidad aliada para responder ante posibles crisis en el Alto Norte y el Atlántico Norte, dos regiones consideradas estratégicas para la OTAN.
La operación desarrollada en Cabo Wrath resume ese objetivo: una infiltración desde el mar, un desembarco en embarcaciones ligeras, la instalación de un punto de observación y la coordinación de fuego desde un buque aliado, con participación de fuerzas de varios países.
El mensaje de las fuerzas británicas
Desde el Reino Unido destacaron que la maniobra apunta a demostrar el tipo de operaciones que sus unidades especiales están preparadas para ejecutar junto con fuerzas aliadas.
“Es demostrar a nuestros socios de la Fuerza de Comandos del Reino Unido, la Defensa del Reino Unido en general y la comunidad de Fuerzas de Operaciones Especiales de la OTAN el tipo de misiones que estamos preparados para ejecutar contra futuras amenazas”, afirmó un integrante de las fuerzas británicas, según el comunicado oficial.
La combinación de medios submarinos, desembarcos, vigilancia terrestre y apoyo naval forma parte de una estrategia de entrenamiento orientada a mejorar la interoperabilidad entre los países aliados y reforzar su capacidad de respuesta conjunta.
Comandos británicos participaron de una operación de entrenamiento en el Atlántico Norte en la que utilizaron un submarino alemán para aproximarse sin ser detectados a Cabo Wrath, en Escocia. La maniobra forma parte del ejercicio Strike Warrior, que reúne a más de 2.000 efectivos de seis países y busca ensayar respuestas aliadas ante eventuales crisis en el Alto Norte y el Atlántico Norte.
Las Fuerzas Navales británicas difundieron una maniobra que tiene todos los elementos necesarios para que alguien en Hollywood pregunte cuánto costaría comprar los derechos: comandos especiales, un submarino alemán, desembarco sigiloso, costa escocesa, fuego naval y varios países coordinando la operación. La única diferencia con una película es que acá nadie puede pedir repetir la toma si algo sale mal.
Los militares británicos utilizaron el submarino para acercarse a Cabo Wrath sin ser detectados y luego desplegarse en embarcaciones ligeras. La escena podría confundirse con una producción de espionaje, salvo por un detalle bastante menos cinematográfico: detrás de cada movimiento hay protocolos, planificación y una cantidad considerable de gente verificando coordenadas para que el suspenso no termine convertido en incidente diplomático.
El ejercicio Strike Warrior moviliza a más de 2.000 efectivos de Reino Unido, Países Bajos, Canadá, Alemania, Noruega y Estados Unidos. En otras palabras, una reunión internacional en la que nadie llevó carpeta de presentación porque estaban demasiado ocupados practicando cómo infiltrarse desde el mar, instalar puestos de observación y coordinar fuego naval.
La maniobra también tiene un componente simbólico importante para las fuerzas británicas: es la primera vez desde la campaña de Afganistán que coinciden todos sus componentes especializados de comandos de élite. Una especie de reunión de antiguos compañeros, solo que en vez de intercambiar fotos familiares comparan capacidades anfibias y procedimientos tácticos.
El objetivo declarado es mostrar qué tipo de misiones pueden ejecutar frente a amenazas futuras en el Alto Norte y el Atlántico Norte. El mensaje parece bastante claro: si la OTAN quiere demostrar presencia, eligió hacerlo con submarinos, comandos y desembarcos nocturnos, porque evidentemente una conferencia de prensa no tenía suficiente impacto visual.